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¿Cómo apoyar el desarrollo del lenguaje en el niño?

La capacidad de comunicarse con claridad y corrección es una de las habilidades básicas que el niño necesita para un desarrollo saludable y una vida de calidad. Los niños aprenden a comunicarse de forma gradual e individual a distintos ritmos durante los primeros años de vida. Sin embargo, los padres a menudo se preguntan cómo apoyar correctamente el desarrollo del lenguaje y cuándo es necesario estar alerta

Desarrollo del lenguaje infantil: etapas y cuándo estar alerta

El lenguaje infantil se desarrolla paulatinamente desde el nacimiento hasta los primeros años de escolaridad. Inmediatamente después del nacimiento, las formas de comunicación se limitan sobre todo al llanto y al grito. Alrededor de los 3 meses, el bebé empieza a gorjear, reconoce la voz de sus padres y responde con una sonrisa.

Desde aproximadamente los 6 meses, el niño intenta imitar sonidos y produce sílabas sencillas (“ba-ba”, “ma-ma”). Las primeras palabras simples llegan entre los 12 y los 18 meses. Hacia los 2 años, el niño suele utilizar frases sencillas del tipo “mamá come”.

Entre los 3 y 4 años ya se comunica con frases cortas, formula preguntas y responde adecuadamente a instrucciones simples. Entre los 5 y 6 años, el habla está casi completamente desarrollada: el niño habla con corrección gramatical, aunque puede que aún no conozca palabras más complejas.

Conviene que los padres estén atentos si a los dos años el niño no utiliza palabras o solo tiene un vocabulario limitado, si a los tres años no comprende instrucciones sencillas o si su pronunciación sigue siendo difícil de entender alrededor de los cuatro años. En estos casos, es recomendable consultar con el pediatra o con un logopeda.

Problemas más frecuentes en el desarrollo del lenguaje y sus causas

En los niños se observa con mayor frecuencia el retraso en el desarrollo del lenguaje, los trastornos de la pronunciación (ceceo, dificultades con la “r”, mala pronunciación de las sibilantes) y las alteraciones de la fluidez del habla (tartamudez).

La causa más habitual es la falta de estimulación lingüística por parte de los adultos: si el niño crece en un entorno con comunicación limitada o se apoya en exceso en la televisión o la tablet, puede producirse un retraso del desarrollo lingüístico. También influyen la predisposición genética y los problemas de salud, como alteraciones de la audición, dificultades respiratorias o adenoides aumentadas de forma persistente, entre otros.

Una cierta torpeza al hablar es un problema habitual de la primera infancia. Es importante observar sobre todo el conjunto: un niño que desea comunicarse pero por ahora tiene capacidades limitadas mejora con rapidez. Si las dificultades persisten, pueden verse afectadas su autoestima y sus habilidades sociales; por eso es recomendable no subestimar la situación.

Si el niño tiene dificultades con su lengua materna, posponga la enseñanza de idiomas extranjeros

El papel de los padres en el desarrollo del lenguaje del niño: ¿cómo comunicarse correctamente?

El progenitor es el principal y más importante interlocutor del niño: a través de la comunicación diaria el pequeño conoce el lenguaje y aprende a usarlo activamente. Al comunicarse con los niños, utilice un habla clara, marcada y algo más lenta. Pronuncie correctamente las palabras para que el niño adquiera un buen modelo.

La mejor ayuda consiste en formular preguntas abiertas (“¿Qué vamos a hacer ahora?”) y darle suficiente espacio para responder. Escuche de manera activa y demuestre un interés sincero por comunicarse con el niño.

Evite errores frecuentes, como “hablar como un bebé” o imitar una pronunciación infantil incorrecta. No interrumpa al niño cuando habla ni lo castigue si se expresa mal. En su lugar, repita con paciencia la pronunciación correcta y valore cada intento.

Juegos y actividades prácticas para desarrollar el lenguaje infantil

Para los más pequeños son ideales las rimas, poemas y canciones sencillas con ritmo y rima: ayudan al desarrollo del vocabulario, la memoria y la articulación. Involucre a los niños mayores en contar cuentos e historias y converse sobre las ilustraciones de los libros.

Durante las actividades cotidianas como vestirse, bañarse o hacer la compra, comente sus acciones y la situación (“ahora nos ponemos el gorro verde”, “metemos la leche en el carrito”). Así enseña al niño palabras prácticas sencillas y a percibir las relaciones.

Lea a su hijo con regularidad y permita que describa las imágenes que ve en los libros. Haga preguntas sobre los dibujos y anímelo a describir los detalles.

Los juegos de palabras como “Adivina qué hay en la caja”, armar rompecabezas sencillos con efectos de sonido o imitar los sonidos de los animales son juegos comprobados que favorecen el desarrollo del lenguaje incluso en los más pequeños.

¿Qué tipos de juguetes son adecuados para el desarrollo del lenguaje?

Elegir bien los juguetes influye directamente en el desarrollo del lenguaje del niño. Dé prioridad a juguetes interactivos y educativos que fomenten la creatividad y la comunicación (encajables, rompecabezas con sonido, libros con historias sencillas, peluches).

Las tarjetas con imágenes son muy eficaces, al igual que trabajar con bloques o construcciones sencillas. También ayuda una pizarra infantil para dibujar: el niño intenta poner nombre a lo que dibuja.

Por el contrario, no son recomendables especialmente los juguetes que comunican de forma pasiva en lugar del niño (tabletas, teléfonos, juguetes que solo reproducen sonido sin interacción). 

Mitos más comunes sobre el desarrollo del lenguaje

Entre los padres circulan distintos mitos, como que “los niños hablan más tarde” o que “el habla del niño se arregla sola”. Ignorar las dificultades rara vez conduce a su solución; al contrario, pueden agravarse. No crea en los mitos y consulte siempre su caso con un profesional.

El correcto desarrollo del lenguaje en los niños influye en toda su vida posterior, incluida la creación de vínculos, la educación y la autoestima. Para que el niño pueda aprovechar plenamente su potencial, necesita atención y estimulación precisamente en el periodo en que las habilidades lingüísticas se forman y se consolidan. No dude en mantener una comunicación abierta y paciente con su hijo y en crear un entorno en el que pueda explorar activamente las palabras, los sonidos y sus significados.