Para la generación actual de niños, el inglés ya no será una ventaja, sino una necesidad. El conocimiento de lenguas extranjeras abre puertas no solo a las oportunidades laborales, sino que también ayuda a desarrollar habilidades sociales, mejorar las capacidades cognitivas y fomentar la comprensión cultural. Los padres a menudo se preguntan: ¿Cuándo es el momento adecuado para empezar a familiarizar a su hijo con una lengua extranjera?
¿Cómo funciona la adquisición del lenguaje en los niños?
Desde el nacimiento, los niños están preparados para adquirir lenguas. El cerebro del niño es, en los primeros años de vida, extraordinariamente flexible y capaz de absorber nueva información como una esponja. Se trata del llamado periodo sensible, que dura aproximadamente desde el nacimiento hasta los seis años. Este periodo es ideal para la adquisición natural de distintas estructuras lingüísticas sin gran esfuerzo.
En esta edad temprana, los niños adquieren el idioma de manera espontánea e intuitiva. El proceso de adquisición en los más pequeños es diferente al de los niños mayores o los adultos. El niño no busca reglas y no es necesario explicarle de forma compleja la gramática o el vocabulario: el idioma lo capta simplemente del entorno y de las situaciones cotidianas.
En los niños mayores, la adquisición espontánea ya no suele producirse. A partir de la edad escolar, el proceso de aprendizaje de una lengua extranjera es más consciente y requiere un enfoque más metódico. Aun así, los mayores son capaces de asimilar el idioma con relativa rapidez, aunque necesitan un apoyo más sistemático y una guía clara.
¿A qué edad es ideal empezar con la enseñanza de lenguas extranjeras?
Desde el punto de vista biológico, la edad temprana es el momento ideal para iniciar la educación en una lengua extranjera. En los primeros años, el niño aprende el idioma sin esfuerzo y de forma natural.
En la etapa de 0 a 3 años, la exposición es muy sencilla y eficaz, y el niño incorpora el idioma de manera automática. Sin embargo, en este periodo no conviene introducir una enseñanza formal. Se trata sobre todo de familiarizar al niño con el idioma a través de juegos, canciones y la escucha. La etapa preescolar (3-6 años) es un periodo en el que el niño empieza a procesar el idioma de forma más consciente y ya ha desarrollado la capacidad de aprender mediante el juego o la interacción con sus iguales. También es un buen momento para talleres de idiomas, guarderías con programas bilingües y juegos en casa basados en el lenguaje. Incluso los niños en edad escolar y los adolescentes aprenden un idioma más fácilmente que los adultos; la diferencia es que el método debe ser más sistemático y dirigido.
Beneficios de la adquisición de una lengua extranjera en edades tempranas
Los niños que adquieren otra lengua muy temprano tienen una capacidad significativamente mayor de flexibilidad lingüística, lo que les facilita aprender otros idiomas en el futuro. Además, adquieren de forma natural una pronunciación e intonación correctas con facilidad.
¿A qué hay que prestar atención?
Aunque la adquisición de una segunda lengua a edad temprana se percibe generalmente de forma positiva y los especialistas aconsejan empezar pronto, también es necesario mencionar ciertos riesgos asociados a este proceso.
Uno de los aspectos negativos más citados es el riesgo de sobrecargar al niño. Aunque el cerebro infantil es increíblemente flexible, también es sensible al exceso de estímulos. Si se expone al niño a un régimen de aprendizaje demasiado intenso, puede producirse saturación, frustración o sobrecarga. Esto a menudo conduce a la pérdida de motivación y al rechazo del aprendizaje, no solo de idiomas, sino también de otras habilidades nuevas. A edades tempranas, el aprendizaje no debería sentirse como una obligación, sino más bien como juego y diversión.
Otro riesgo es la confusión lingüística y la mezcla de idiomas. Los niños que desde el nacimiento se desenvuelven en un entorno bilingüe pueden, al principio, confundir con mayor frecuencia palabras de ambas lenguas.
Si abordamos con sensibilidad el proceso de adquisición del idioma y sin presiones excesivas, les ayudaremos a aprender una lengua extranjera con facilidad. Al mismo tiempo, también podemos despertar en los niños la alegría y el amor por los idiomas para toda la vida. Escojan para los niños un entorno lingüístico adecuado, juguetes de calidad en otros idiomas, libros, contenido de audio y vídeo, pero sobre todo creen una atmósfera de juego, alegría y espontaneidad.