Al sumergirse se activa sola y crea un suave géiser de agua, transformando el baño en un espectáculo divertido.
Los cambios de color estimulan los sentidos y mantienen la atención de los niños durante todo el baño.
Bordes redondeados y salientes para un mejor agarre y una agradable estimulación táctil.
Esta mágica fuentecilla convierte cada baño en un alegre espectáculo acuático. Al contacto con el agua se activa automáticamente, empieza a rociar un chorro de agua y se ilumina con colores cambiantes. Gracias a su carita simpática y tamaño cómodo, los niños la adoptan enseguida.
La superficie texturizada con pequeños salientes estimula el tacto y favorece el desarrollo sensorial. Al terminar el juego, basta con sacar el juguete y secar bien los sensores para que esté listo para el próximo baño.