Durante la etapa preescolar de los niños se produce un intenso desarrollo de habilidades que serán fundamentales para su futuro éxito en la escuela y en la vida. A esta edad, los niños están especialmente abiertos a nueva información y destrezas.
Los padres suelen preguntarse: «¿Sabe lo suficiente mi hijo? ¿Está preparado para la escuela?». La preparación la determinan varias habilidades importantes, sobre todo la escritura (habilidades grafomotoras), el conteo (nociones matemáticas) y la capacidad de concentración (atención). Dominar estas bases aumenta la confianza del niño y facilita su inicio en el primer curso de primaria.
¿Cómo enseñar a tu hijo a escribir?
El interés por la escritura aparece de forma individual, pero lo más habitual es alrededor del cuarto o quinto año de vida. Es natural que el niño empiece a interesarse antes o después. Lo importante es detectar ese interés a tiempo y apoyarlo adecuadamente. Un requisito clave para escribir con éxito es el correcto desarrollo de la motricidad fina y la capacidad de coordinar la mano y la vista. Puedes ayudar con juegos en los que los niños ensartan cuentas, dibujan y repasan formas sencillas. El niño está listo para escribir cuando por sí mismo empieza a imitar letras, garabatos o figuras simples.
También puedes ayudar comprando materiales adecuados. Pizarras magnéticas para dibujar, bandejas de arena para dibujar con el dedo, lápices de colores ergonómicos y lápices triangulares se encuentran entre las mejores herramientas para desarrollar un agarre correcto y las habilidades motoras. Las fichas de grafomotricidad permiten que los niños vayan ganando seguridad de mano con distintos trazos y patrones.
Entre las actividades puedes incluir otros ejercicios motores. Por ejemplo, actividades plásticas creativas como dibujar, pintar o modelar con plastilina. Son adecuadas las propuestas que no dejan a los niños pasivos, sino que exigen la implicación de las manos: pegar, amasar o plegar papel. Cada una de estas tareas fortalece los músculos de la mano, la motricidad fina y, al mismo tiempo, les divierte.
¿Cuándo empezar con los números?
Contar es una parte importante de la educación preescolar. Un niño que comprende conceptos matemáticos básicos, como los números, la comparación de tamaños, las cantidades y la clasificación de objetos, se incorpora con más facilidad al proceso escolar. Las habilidades matemáticas influyen en el pensamiento lógico y analítico, lo que a su vez favorece la capacidad general para resolver problemas.
Empieza a presentarle las matemáticas a tu hijo a través de actividades cotidianas. Por ejemplo: cuántas piezas de fruta coge para la merienda, cuántos pasos hay de la puerta a la mesa, cuántos cubiertos hacen falta en la mesa.
¿Y la lectura?
Un niño preparado para empezar a aprender a leer muestra varios signos típicos. Entre ellos, por ejemplo, el interés por las letras, la capacidad de concentrarse al menos 15–20 minutos, el reconocimiento de ciertas letras o sonidos, el interés por hojear libros, la capacidad de contar una historia sencilla a partir de imágenes o la curiosidad por el texto escrito. También es importante la capacidad de reconocer fonéticamente al menos parte de los sonidos.
Proporciónale suficiente estimulación verbal. Desde muy pequeño léale cuentos, recítele rimas, cuéntele historias con tus propias palabras y jueguen a juegos de palabras. Así ampliará su vocabulario, desarrollará sus habilidades lingüísticas y, al mismo tiempo, empezará a percibir el texto escrito como algo interesante que merece la pena descubrir.
Los niños aprenden mejor jugando. Empieza con actividades sencillas, como emparejar letras o imágenes en tarjetas, jugar a un juego de memoria con letras, usar letras magnéticas en la nevera, jugar a «¿con qué sonido empieza la palabra?», cantar el abecedario o hacer adivinanzas.
No te preocupes si tu hijo no muestra interés por la lectura, la escritura o las matemáticas. O si no tienes tiempo para desarrollar estas aptitudes con él. En el primer curso se encargarán de ello los docentes en la escuela. Su trabajo es enseñar a los niños y potenciar los talentos.