Un clásico juego de cartas familiar, conocido tanto por niños como por adultos. Gracias a sus reglas sencillas y a su corta duración, es ideal para viajar, para una tarde en familia o como entretenimiento rápido entre amigos. Los jugadores pueden elegir diferentes variantes de juego: repartir toda la baraja y robar del vecino, o dejar parte del mazo para ir sacando cartas progresivamente.
El objetivo es reunir parejas de cartas iguales y descartarlas, para que no te quede en la mano la carta Černý Petr sin pareja. El juego desarrolla capacidad de observación, memoria y pensamiento táctico, y al mismo tiempo fomenta la interacción y la comunicación entre jugadores.