
La base redondeada garantiza que la ranita, tras cada empujón, vuelva por sí sola a la posición vertical. Ideal para los primeros descubrimientos del equilibrio y de la relación causa–efecto.

Haz girar el animalito y observa cómo rota, se balancea y vuelve a estabilizarse. Un movimiento fascinante que no cansa a los niños.

Fabricado con madera de calidad y fieltro, con énfasis en la seguridad y la durabilidad, adecuado para manos pequeñas.
Este juguetón animalito nunca se vuelca: tanto si los niños lo ponen boca abajo, lo empujan o lo hacen girar, siempre vuelve con una sonrisa a la posición erguida. Esta mecánica sencilla pero adictiva fomenta la coordinación ojo–mano, entrena la motricidad fina y desarrolla de forma natural la curiosidad infantil.
El juguete está hecho de madera maciza con complementos textiles (de fieltro) y está acabado con pinturas inocuas para la salud. Gracias a su tamaño compacto, cabe en la manita del niño; es ideal tanto para el juego independiente como para descubrir en compañía.