Los niños reconocen las superficies solo mediante el tacto y aprenden a asignarlas correctamente, fortaleciendo así la concentración y la sensibilidad sensorial.
La base y los cilindros ofrecen diez materiales distintos que favorecen el desarrollo de la percepción táctil y de las habilidades cognitivas.
La estructura de madera maciza es fácil de mantener y resiste el juego diario en casa y en escuelas infantiles.
Este juego de clasificación táctil de madera combina los principios populares de los sorteadores con una estimulación sensorial más profunda. La base con diez orificios y el conjunto de diez cilindros con diferentes superficies y materiales fomentan la concentración, el razonamiento lógico y el desarrollo de la motricidad fina.
La tarea del niño es, según el sentido del tacto, encontrar la textura correspondiente y asignar el cilindro al orificio correcto, sin utilizar la vista. Así se entrenan los procesos táctiles, vestibulares y propioceptivos, fundamentales en la edad preescolar. La sólida fabricación en madera garantiza durabilidad y una larga vida útil.