Cada vaso tiene un tamaño y color distintos, lo que ayuda a los niños a diferenciar tonos de forma natural y a comprender el orden del más pequeño al más grande.
Los vasos pueden construirse en una torre alta o encajarse unos dentro de otros. Así los niños desarrollan la motricidad fina, la coordinación y el pensamiento lógico.
El plástico resistente es ligero, fácil de limpiar y adecuado para jugar en casa, en el agua y al aire libre en la arena.
Esta colorida pirámide apilable ofrece a los niños mucha diversión y aprendizaje en uno. Siete vasos de plástico de distintos tamaños se pueden apilar en una torre alta o encajar entre sí: entrenan la lógica, la paciencia y la motricidad fina.
Gracias al plástico resistente, el juguete es ideal no solo para la habitación, sino también para el arenero o la bañera. Los colores llamativos fomentan el desarrollo de la discriminación de colores y la comprensión de los tamaños.