Debajo de cada pieza de animal se esconde una superficie táctil distinta. Los niños desarrollan de forma natural el tacto, la curiosidad y la percepción de las diferencias.
Las piezas de madera maciza son perfectas para las manitas de los niños. Aprender formas y asociarlas con sus huecos fortalece la motricidad fina y la concentración.
Los suaves colores pastel y los adorables animalitos crean un entorno tranquilo e inspirador para los primeros juegos.
Este rompecabezas de madera de alta calidad aporta a los niños la alegría de descubrir y aprender. Al retirar cada animalito, los niños encuentran bajo la pieza una superficie táctil diferente —suave, áspera o texturizada— que desarrolla de forma natural las sensaciones táctiles y favorece la integración sensorial. Las piezas robustas y de fácil agarre se adaptan perfectamente a las manos pequeñas.
El diseño de Michelle Carlslund, en suaves tonos pastel, aporta a este juguete un aspecto atractivo y estimula la imaginación. La base de madera con recortes y motivos de animales enseña a los niños a emparejar formas y a reconocer colores y animales. El rompecabezas es resistente, seguro y fabricado en madera de calidad combinada con tejido.
Por qué elegir este rompecabezas:
- 5 piezas sensoriales con texturas diferenciadas para desarrollar el tacto
- Motricidad fina y coordinación ojo–mano al encajar las formas
- Diseño estético de Michelle Carlslund en colores relajantes
- Materiales resistentes y un acabado seguro para los más pequeños