Solo hay que colocar el globo, bombear unas cuantas veces y pulsar el botón: el cochecito avanza con la fuerza del aire comprimido. Diversión que cuida el bolsillo y el medio ambiente.
Los niños comprenden intuitivamente la presión del aire y el principio de acción–reacción. Organiza carreras, prueba distintas distancias y observa cómo el nivel de inflado influye en la conducción.
Bordes redondeados, plástico resistente y colocación del globo clara. El gran asa de la bomba se agarra bien y los niños aprenden a usarla de inmediato.
Descubre el principio de la presión del aire y la acción–reacción en la práctica. Coloca un globo desinflado en el cochecito, conéctalo al lanzador, bombea varias veces y al pulsar el botón el coche saldrá hacia delante. Los niños disfrutarán de carreras en la alfombra, medir distancias y velocidades, todo de forma divertida y segura.
Sin electricidad y sin ruidos innecesarios: la propulsión por globo es silenciosa, ecológica e invita a experimentar una y otra vez. Colores vivos, plástico resistente y manejo sencillo desarrollan la motricidad fina, la coordinación ojo–mano y la curiosidad.