Al montar el puzle, el niño va conociendo poco a poco las letras y su orden en el abecedario. Insertar las piezas una a una ayuda a memorizar los símbolos sin presión: de una manera divertida y natural.
Cada letra tiene su lugar en la silueta recortada del tablero. Así, los niños practican el encaje de formas y el reconocimiento de cada letra en cada inserción.
Manipular las piezas ayuda a desarrollar la motricidad fina, la coordinación ojo–mano y la concentración. Una gran ayuda como primer paso hacia la futura lectura y escritura.
Este encajable educativo combina el aprendizaje de letras con el encaje de formas. La tarea del niño es colocar 26 letras de colores en los huecos correspondientes del tablero de madera. Gracias a ello, va asimilando gradualmente las formas de cada signo y su orden en el abecedario.
Cada letra tiene en el tablero una forma perfilada con precisión, por lo que el niño entrena de manera natural la diferenciación de detalles y la correcta colocación de la pieza. El acabado de colores, además, fomenta el interés por el juego y motiva a repetir el montaje.
Principales ventajas: