El niño aprende a acertar a la pelota y a calcular correctamente la fuerza del golpe. Tras empujarla, la pelota baja por la pista hasta la boca del cocodrilo, lo que favorece la coordinación ojo–mano y la comprensión de causa y efecto.
Tras encenderlo, al golpear el martillo reproduce alegres melodías y parpadea con luces de colores. Para activar la melodía se necesita un golpe un poco más fuerte, por lo que el juego ofrece más variabilidad.
El juguete está diseñado para los más pequeños: sin bordes afilados y fabricado en plástico de buena calidad. Los elementos de colores captan la atención de los niños y fomentan el deseo de jugar durante más tiempo.
Este juego, agradable para la vista y las manos, está diseñado para los niños más pequeños: el objetivo es golpear la pelota con el martillo para que encaje en el orificio. Una vez que se logra “hundir” la pelota, baja por la pista y termina junto a la boca del alegre cocodrilo. Así, los niños practican de forma natural la precisión, el ritmo y la percepción de causa y efecto.
Incluye también un martillo con efectos de luz y sonido: al encenderlo, al golpear reproduce distintas melodías alegres y parpadea con luces de colores. Para activar la melodía se necesita un golpe un poco más fuerte que para el simple golpeo de las pelotas, por lo que el martillo también puede servir como juguete independiente.
Por qué a los niños les encantará: