El juego se basa en una estructura móvil: a medida que disminuyen los pingüinos en los pisos inferiores, la torre se vuelve aún más inestable y cada turno es un desafío.
Arma la torre, turnaos para retirar los pingüinos y colocarlos arriba. Ideal como juego familiar de destreza para 2–4 jugadores.
Los platos de colores y las figuras de pingüinos se ensamblan fácilmente en capas. Gracias al rearmado repetido, el juego entrena la motricidad fina y la concentración.
Primero montas una torre móvil y “torcida”: sobre la base vas apilando platos (pisos) y colocando pingüinos en ellos. Después os turnáis en el juego: cada jugador saca un pingüino de los pisos inferiores y lo coloca en el plato superior. Cuantos más pingüinos desaparecen de la torre, más inestable y emocionante se vuelve la estructura.
Pierde el jugador que derriba la torre. Genial para jugar en casa, fiestas infantiles y también como regalo.
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