El niño acierta con el martillo las bolas en los agujeros y entrena la coordinación ojo–mano, la precisión y la correcta dosificación de la fuerza. La bola vuelve a aparecer tras golpearla y baja, por lo que el juego ofrece una respuesta rápida y divertida.
Tres colores llamativos y el sonajero dentro de las bolas atraen la atención y favorecen la percepción sensorial. Gracias a la repetición de colocar y golpear, el niño se entretiene durante mucho tiempo.
El juguete está diseñado pensando en los niños pequeños: sin bordes afilados, con un agarre cómodo y un resistente acabado de plástico para el juego diario.
El principio del juego es sencillo: el niño intenta acertar la bola para golpearla dentro del agujero. Tras el golpe, la bola pasa hacia el interior y vuelve a salir: baja de nuevo por el tobogán, lo que motiva a repetir el juego y a practicar la destreza.
Cada agujero ofrece una ligera resistencia, por lo que las bolas no caen demasiado rápido y el niño aprende a dosificar la fuerza del golpe. El juguete está diseñado para los más pequeños: tiene formas redondeadas sin bordes afilados y está fabricado con plástico de mayor calidad.
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