Los 14 arcos de colores se pueden apilar en forma de arcoíris, puentes, túneles y torres. Los niños entrenan el equilibrio y la imaginación con cada nueva combinación.
Los arcos se convierten fácilmente en pistas de canicas. El recorrido de las canicas favorece la concentración, la coordinación de movimientos y la comprensión de causa y efecto.
Un juguete guiado por los principios Montessori que desarrolla la autonomía y la percepción sensorial. La madera resistente con colores intensos garantiza una larga durabilidad y un aspecto atractivo.
Este gran arcoíris de madera ofrece decenas de formas de jugar: desde construir torres y puentes hasta crear pistas de canicas y proponer retos de equilibrio. Los niños aprenden de forma natural los colores, los tamaños y la clasificación, entrenan la coordinación ojo–mano y desarrollan el pensamiento lógico.
El arcoíris está fabricado con madera de calidad y resistencia, con una superficie suave y colores intensos. Es un excelente complemento para el juego abierto y con sentido al estilo Montessori, que respeta el ritmo del niño y estimula su autonomía.