La cara del robot tiene un mecanismo enrollable que muestra distintas emociones. Así, los niños pueden, de forma divertida, intentar poner nombre a los sentimientos, hablar de ellos y comprenderlos mejor.
La expresión también puede ajustarse para representar distintos géneros. El juguete fomenta una conversación abierta, el respeto y la autoexpresión natural del niño.
Fabricado de forma sostenible en Tailandia con madera de árbol del caucho sin químicos, con adhesivo no tóxico y tintes a base de agua: adecuado para niños pequeños desde los 2 años.
El robot está diseñado para un juego práctico y significativo: el niño cambia la expresión con el mecanismo enrollable y, de manera natural, nombra, compara y comparte estados de ánimo. La cara también puede ajustarse para representar distintos géneros, lo que fomenta la inclusividad y la autoexpresión.
El juguete, además, desarrolla habilidades importantes para situaciones cotidianas en casa y en la guardería:
Fabricado de forma sostenible en Tailandia con madera de árbol del caucho sin químicos, con adhesivo no tóxico y tintes a base de agua.