Los anillos ondulados, gracias a su forma, se sujetan bien y los niños pueden apilar cómodamente las piezas. Apilar favorece la motricidad fina y la coordinación ojo–mano.
Las piezas pueden apilarse por colores, por tamaño o de forma totalmente libre. Al jugar, el niño desarrolla el pensamiento lógico, la concentración y puede ampliar el vocabulario al nombrar colores y formas.
Fabricado de forma sostenible con madera de árbol del caucho en Tailandia. Se utilizan adhesivos sin formaldehído y pinturas al agua, sin sustancias químicas.
Apila los anillos ondulados unos sobre otros y ejercita los deditos. El niño puede agarrar las piezas fácilmente, moverlas y probar diferentes formas de apilarlas: desde el apilado aleatorio hasta la creación de patrones predeterminados. El juego también favorece de manera natural la concentración y el vocabulario al nombrar colores y formas.
El juguete está fabricado en Tailandia de manera sostenible con madera de árbol del caucho, sin sustancias químicas, utilizando adhesivos sin formaldehído y pigmentos orgánicos y pinturas al agua.
Qué practican los niños: