Esta actividad de rompecabezas multicolor permite a los niños descubrir cómo las partes individuales pueden unirse para crear un todo: una forma o una imagen. Gracias a ello, los niños adquieren de manera natural las bases de la percepción espacial y aprenden a trabajar con las formas y sus relaciones mutuas.
El reconocimiento de patrones es una parte importante del desarrollo matemático. Al encajar las piezas, los niños entrenan el proceso de resolución de problemas y el pensamiento lógico, lo cual también puede ayudarles más adelante en el desarrollo del pensamiento algebraico. Otra gran ventaja es la retroalimentación inmediata: las piezas solo encajan en el lugar correcto, por lo que el niño sabe enseguida si eligió la forma adecuada.
El juego además apoya el desarrollo del vocabulario relacionado con el espacio. Al jugar juntos, los padres pueden usar de forma natural términos como: dentro, fuera, da la vuelta, gira, inferior, superior, larga, corta, recta o esquinada.