La herramienta favorece el aprendizaje mediante la propia experiencia: el niño explora las formas y el material con el tacto y desarrolla así la percepción y la comprensión del mundo que le rodea.
Los niños están más abiertos al desarrollo de los sentidos aproximadamente de 2 a 6 años. Este material es ideal como parte de la educación sensorial en este período.
La educación sensorial en el enfoque Montessori ofrece al niño la posibilidad de obtener información clara y consciente del entorno a través de sus sentidos. Gracias a ello puede conocer su entorno de forma más profunda, más precisa y con mayor comprensión. Maria Montessori partía de la idea de que el niño percibe con todos los sentidos desde el nacimiento y que, precisamente a través de los sentidos, explora y estudia su entorno y poco a poco empieza a comprenderlo.
El elipsoide con base es una herramienta que da al niño espacio para aprender mediante su propia actividad: no solo escuchando, sino sobre todo pudiendo sostener el material, explorarlo y “palparlo”. En el período aproximado de 2–6 años los niños son más receptivos al desarrollo de los sentidos, por lo que es importante ofrecerles tantas oportunidades como sea posible para el descubrimiento sensorial activo.