La torre rosa es un símbolo de los materiales sensoriales Montessori. El color uniforme de los cubos ayuda al niño a centrarse solo en una cualidad: el tamaño. Los cubos se diferencian por la longitud de la arista, de 1 cm a 10 cm, y su volumen aumenta según la 3.ª potencia (de 1 cm3 hasta 1000 cm3).
El trabajo con este material desarrolla no solo la percepción visual, sino también la motricidad fina y la autonomía. Al construir la torre, el niño percibe gradualmente la secuencia de tamaños y se prepara de forma indirecta para el trabajo posterior con materiales y conceptos matemáticos, como el sistema decimal.
Qué desarrolla en el niño:
Control del error: el niño identifica el error visualmente (y, eventualmente, también mediante el tacto pasando el dedo por los bordes, donde se manifiesta un “escalón”).