Los niños pueden construir sus propias flores de diferentes formas, colores y alturas y reconstruirlas en cualquier momento. Ideal para el juego creativo y para crear nuevos arreglos.
Ensamblar y combinar piezas fomenta la imaginación, entrena la motricidad fina y mejora la coordinación ojo–mano. Además, ayuda a reconocer los colores.
Todas las piezas se guardan en una caja de plástico con tapa, que facilita la organización, el almacenamiento y el transporte del set.
El set de jardín de flores permite a los niños crear arreglos florales originales según su propia imaginación. Las piezas individuales pueden unirse y separarse libremente, de modo que en cada juego surge una composición completamente nueva: las flores pueden tener distintas formas, colores y alturas.
El juego desarrolla la creatividad, enseña a reconocer colores y al mismo tiempo favorece la destreza y la coordinación de movimientos. Al terminar, todo se recoge fácilmente en una práctica caja de plástico con tapa, adecuada también para transportarla.
Por qué les encantará a los niños: