¡Qué cabrito tan dulce! Aún no tiene cuernos, pero su pelaje está elaborado con un nivel de detalle increíble. En la cabeza, el cuello y las patas es marrón chocolate, mientras que en el lomo y justo por encima de las pezuñas es blanco. Gracias a la manchita blanca en la frente, se parece casi exactamente a su mamá cabra.
El pequeño travieso levanta su rabito corto y estira el cuello con curiosidad para ver qué pasa alrededor. Aun así, todavía es un poco tímido. A los niños les encanta la figura para jugar a la granja, inventar historias y también como un bonito complemento para su colección.
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