La ilustración pastel y onírica lleva a los niños a un mundo donde, entre plantas mágicas, se esconden un unicornio alado, un misterioso dragón y animalitos del bosque. Cada pieza encajada revela nuevos detalles e invita a inventar historias propias de un paisaje mágico.
Armar puzles es una forma natural de entrenar habilidades infantiles: fomenta la concentración, la paciencia, la observación y la coordinación mano–ojo. Es ideal tanto para montar de forma independiente como para disfrutarlo en familia.
Por qué les encantará a los niños: