Esta versión del popular Černý Petr aporta un ambiente humorístico gracias a los coloridos personajes monstruosos. El juego es ágil, fácil de entender e ideal como primer juego de cartas para jugadores pequeños, así como una diversión rápida para toda la familia.
Durante la partida, los niños observan las imágenes, buscan parejas y, al robar cartas a los demás, consideran qué carta escoger. De este modo desarrollan la memoria, la concentración y la capacidad de reconocer patrones. A la vez, de forma natural practican el manejo de las emociones tanto al ganar como al perder.
Por qué os encantará: