Este colorido huevo navideño aporta diversión y descubrimiento curioso. Tras colocarlo en agua, la cáscara comienza a absorber, al cabo de un tiempo se agrieta y va revelando la figura escondida. El niño puede observar los cambios cada día, comparar el tamaño y esperar el momento de la “eclosión”.
El juego fomenta la paciencia, la perseverancia y la capacidad de observación. Es ideal como pequeño detalle navideño, sorpresa para el periodo de Adviento o un sencillo experimento casero con agua.
Principales ventajas: