Los pececitos de cuerda son un juguete para el agua sencillo, pero muy entretenido. Basta con darle cuerda al pececito, colocarlo sobre la superficie y observar cómo se pone en marcha por sí solo. Motiva de forma natural a los niños a repetir el juego y a pasar más tiempo en el agua.
Puede usar los pececitos para pequeñas “carreras”, atraparlos con una red o como pequeñas recompensas. Dar cuerda y observar el movimiento en el agua favorece la motricidad fina y la coordinación ojo–mano.
Principales ventajas: