En los primeros meses ayuda a entrenar el levantamiento de la cabecita y el balanceo suave. Más adelante se convierte en una ayuda para gatear, trepar y para juegos de movimiento independientes que desarrollan seguridad y autonomía.
La forma de cocodrilo invita a gatear, transferir el peso y buscar el equilibrio. Funciona genial como parte de un circuito de motricidad en casa, como apoyo en los juegos en el suelo y también como un complemento original para el descanso activo.
El material, ligero pero firme y con propiedades amortiguadoras, es agradable al tacto, impermeable y adecuado para muchos años de uso. La superficie se limpia simplemente con agua y jabón.
El cocodrilo se adapta a distintas fases del desarrollo del niño y ofrece una amplia variedad de usos. El bebé puede practicar levantar la cabecita, tumbarse y descansar mientras lo meces suavemente. Más adelante se convierte en una ayuda segura para el juego activo: los “escalones” del lomo suponen un divertido reto para los niños que gatean y también pueden facilitar “subir” y “bajar” de forma independiente en casa.
Gracias a su forma inteligente, puede servir como tumbona, sillita, cuna, balancín de equilibrio, plataforma, reposapiés, parte de un circuito de motricidad o incluso como una mini “rampa” para cochecitos. El acabado en tonos pastel crea un ambiente tranquilo e inspirador y, además, queda genial en el interior.
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