Diez piezas de colores vivos y una tapa con aberturas ayudan a los niños a distinguir de forma natural las formas y los colores en cada intento de encajar correctamente.
Agarrar, encajar y volcar los bloques fortalece la motricidad fina y mejora la coordinación mano‑ojo desde una edad muy temprana.
Todas las piezas caben en el recipiente y, gracias al asa resistente, el niño puede llevarse el juguete a cualquier parte.
Este juguete educativo atemporal aporta a los niños la alegría de descubrir. Las piezas grandes y fáciles de agarrar se insertan en las aberturas correspondientes de la tapa y fomentan las habilidades de coordinación, el razonamiento lógico y la paciencia. Una vez lleno, basta con vaciar el cubo y empezar de nuevo: diversión sin fin.
Ideal para casa y para viajar: todas las formas se guardan directamente en la caja y el asa facilita el transporte. Los colores vivos y las formas variadas estimulan la curiosidad y motivan a los niños a jugar una y otra vez.