El tarbosaurus se encontraba entre los dinosaurios más grandes y temidos. Esta figura captura sus rasgos típicos: una cola fuerte, una cabeza alargada, patas robustas y dientes afilados, que lo convierten en un auténtico depredador de la prehistoria. Los niños pueden recrear con él emocionantes historias de tiempos antiguos y descubrir el mundo de los animales prehistóricos.
La mandíbula móvil permite abrir y cerrar la boca, lo que aporta aún más acción y diversión al juego. La figura de tarbosaurus es adecuada para niños a partir de 3 años y, gracias a sus dimensiones de 30,6 × 13 × 7 cm, se sostiene bien en la mano y también queda genial expuesta en una estantería.