Esta adorable ranita adora que la alimenten en el agua. Los niños la “alimentan” con los insectos representados en las piezas encajables y, al mismo tiempo, aprenden de forma natural a distinguir diferentes formas. El juguete es ideal para hacer más variado el baño diario y, de manera lúdica, favorece la concentración y la coordinación mano-ojo.
La ranita se puede fijar fácilmente a la pared de la bañera mediante cuatro ventosas situadas en la parte trasera. Gracias a ello, se mantiene en su lugar y los niños pueden jugar cómodamente directamente durante el baño.