Este adorable banco de madera con forma de búho atrae a los niños por su principio simple y llamativo: tres bolas de colores se introducen a golpes en los orificios correspondientes con un martillo de madera. Cada orificio está enmarcado con un color que combina con la bola correspondiente, lo que ayuda a los niños a aprender los colores fácilmente y a reforzar la percepción visual.
El juego con el martillo desarrolla de forma natural la motricidad fina, la coordinación ojo–mano, la concentración y la paciencia. Gracias a su sólida fabricación en madera, bordes lisos y pinturas no tóxicas, el juguete es seguro y resistente incluso con un uso frecuente.