Gracias a las piezas de colores vivos, los niños aprenden fácilmente a distinguir los diferentes colores.
Apilar piezas de distintos tamaños ayuda a desarrollar la motricidad fina y la coordinación de movimientos en los más pequeños.
El juguete está diseñado para niños desde los 12 meses, apoyando su desarrollo desde una edad temprana.
Este colorido juguete en forma de arcoíris ofrece infinitas posibilidades de diversión y aprendizaje. Apilar las piezas de colores ayuda a los niños a comprender los principios básicos de tamaño y organización espacial. También mejoran la coordinación mano-ojo.
Ideal para niños a partir de 12 meses, este juguete educativo ayuda a desarrollar la motricidad fina y fomenta la creatividad. Los niños pueden no solo apilar las piezas, sino también usarlas como elemento decorativo o como parte de construcciones más grandes.