Cada pelota tiene una superficie única con relieves, tapones o ranuras que favorecen el sentido del tacto y la curiosidad natural del niño.
La construcción sin aperturas evita la entrada de agua y suciedad, por lo que las pelotas son aptas también para la bañera y se mantienen limpias fácilmente.
Los tamaños de 59–77 mm y el material suave y comprimible facilitan agarrar, apretar y hacerlas rodar, ideales para desarrollar la motricidad fina desde los primeros meses.
Las pelotas sensoriales en suaves colores pastel están diseñadas para las manos más pequeñas. Gracias a las diferentes superficies —relieves, pinchitos y puntos— los niños exploran el mundo a través del tacto, desarrollan la coordinación mano-ojo y aprenden a agarrar y apretar. El material suave es agradable al tacto y seguro para el juego diario.
Cada pelota no tiene orificios, por lo que no entra agua, lo que garantiza un uso higiénico y un mantenimiento sencillo. Las distintas tallas (aprox. 59–77 mm) favorecen el entrenamiento del agarre y el lanzamiento, y los colores llamativos invitan al juego y a la estimulación visual.