Los niños colocan los patitos en la base basculante y comprenden de forma intuitiva los principios del equilibrio, el centro de gravedad y la simetría.
Patitos de plástico lisos con colores llamativos y una base estable, agradables al tacto y seguros para los más pequeños.
El juego fomenta el descubrimiento individual y la diversión compartida, y refuerza la concentración, la paciencia y la colaboración.
Este juego educativo de equilibrio con adorables patitos enseña a los niños los principios de la equidad, el centro de gravedad y la simetría. Cada colocación de una figura influye en la estabilidad de la estructura, lo que desarrolla de forma natural el planificación, la paciencia y la anticipación. Las reglas sencillas permiten empezar desde edades tempranas e incrementar gradualmente la dificultad.
Los patitos de plástico de colores con superficie lisa son seguros para los niños y agradables al tacto. El juego es ideal tanto para la diversión individual como para el juego compartido con la familia o los compañeros, y favorece la coordinación ojo–mano y la concentración.