Basta con colocar el huevo en un recipiente con agua y, en pocas horas o días, verás cómo la capibara eclosiona y empieza a crecer. Este efecto mágico lo proporciona un material especial que, al absorber el agua, aumenta el volumen del juguete.
La capibara que crece es ideal para diversión y aprendizaje no invasivo: los niños entrenan la paciencia, el cuidado y la observación de cambios. Perfecta como pequeño regalo, recompensa o decoración para la habitación infantil.