Colores intensos, una locomotora sonriente y ruedas amarillas en contraste llaman enseguida la atención de los niños y fomentan su alegría por los primeros paseos.
El vagón puede desconectarse y volver a conectarse en un momento. La unión mecánica simple la manejan incluso las manos pequeñas.
El plástico resistente es ideal para la habitación y también para el arenero. El trenecito fomenta la motricidad fina, la coordinación y el juego imaginativo.
Este colorido trenecito de plástico es fácil de manejar incluso para los más pequeños. La locomotora con una cara amigable y ruedas amarillas invita a explorar y apoya los primeros paseos por el suelo, la alfombra y también en exterior. Gracias a su construcción robusta y bordes suaves es ideal para el juego diario.
Incluye un vagón desmontable que se vuelve a conectar con facilidad: así los niños pueden “transportar carga”, desarrollar la motricidad fina, la coordinación mano-ojo y la imaginación. El juguete es adecuado desde 12 meses y gracias al material plástico es perfecto también para la arena.