Tres jugadores pueden sostener las distintas piezas de la pista y coordinar juntos el movimiento de la canica. El juego fomenta la comunicación, la cooperación y la búsqueda conjunta de soluciones.
Las piezas moldeadas con una ranura guía ayudan a conducir la canica por el recorrido. El objetivo de los jugadores es mantener su movimiento fluido y evitar que se caiga.
Durante el juego, los niños practican la motricidad gruesa, la coordinación óculo-manual, el equilibrio y la concentración de forma divertida y activa.
Conviertan el juego compartido en un reto de movimiento. La pista de canicas en equipo consta de tres piezas independientes con formas diferentes. Cada jugador sostiene una parte de la pista y, juntos, intentan pasar suavemente la canica de una pieza a otra sin que se caiga.
El juego desarrolla de forma natural la coordinación de los movimientos, la concentración y la capacidad de ponerse de acuerdo con los demás. Es adecuada para jugar en casa, en la escuela infantil o en grupos de niños.