El cochecito de madera en color rojo, con ruedas de colores, esconde bajo el cocodrilo un pequeño claxon que se activa presionando su cabeza. Este sencillo mecanismo estimula la curiosidad de los peques, a la vez que ofrece una respuesta directa e interacción. Gracias a su forma ergonómica, el juguete es ideal para manos pequeñas y ayuda a desarrollar la motricidad fina, la coordinación mano-ojo, y fomenta la creatividad y la imaginación.
El diseño de este juguete es obra del reconocido ilustrador Andy Westface, cuyos trabajos se caracterizan por el uso de formas simples y colores que transmiten sensaciones de alegría y pureza. Entre sus elementos típicos destacan los animales y el arcoíris, que le encantan por su capacidad de aportar alegría y autenticidad.