Este divertido y educativo puzzle brinda a los niños la alegría del descubrimiento y del aprendizaje a través del juego. Cada pieza de fruta, como la carambola amarilla, la pera naranja, el melón multicolor y la fresa roja, viene en distintas cantidades de piezas para encajar en la base de madera. Los niños aprenden a reconocer formas, colores y los números correspondientes, lo que desarrolla de forma natural su motricidad fina y la coordinación mano-ojo.
Ventajas de este juego:
Con diseño de Sarah Betz, este juego es una excelente herramienta para el desarrollo de niños a partir de los 18 meses.