Cada una de las piedras de la senda cuenta con gráficos de motivos naturales que estimulan el tacto. Bajo la capa gráfica se encuentran las pilas y un interruptor, gracias a lo cual las piedras pueden encenderse fácilmente. Al encenderse, las piedras emiten una luz brillante, lo que motiva a los niños a moverse y jugar.
Las piedras pueden colocarse en diferentes configuraciones: en línea recta, con curvas o como un circuito de obstáculos. Esta variedad permite crear una senda adecuada para cualquier espacio, ya sea en casa, en el jardín de infancia o en una sala de terapia.
Además de divertir, la senda sensorial es una herramienta para mejorar el equilibrio, la coordinación y la concentración. Puede utilizarse como parte de la actividad física diaria, en la integración sensorial o como iluminación creativa.
Segura y práctica: el producto es seguro para niños y apreciado tanto en hogares como en centros educativos.