Convierte el jardín en una fuente lúdica. Los niños corren entre las suaves salpicaduras y disfrutan de una diversión veraniega activa.
Solo hay que clavarlo en el suelo y conectar la manguera mediante un conector rápido estándar. En unos instantes el rociador está listo.
Los coloridos tubitos flexibles giran y “bailan” con el flujo de agua, mientras que el plástico resistente aguanta muchas temporadas.
Desata la diversión acuática directamente en el jardín. Este colorido rociador con forma de flor, al conectarse a la manguera, pone en movimiento sus tubitos flexibles que dispersan una niebla refrescante y suaves chorros de agua, ideal para los niños en los calurosos días de verano. Su atractivo diseño capta la atención y fomenta el movimiento activo al aire libre.
El montaje es muy sencillo: clava la punta en el suelo, conecta la manguera de jardín mediante un conector rápido estándar y listo. La construcción de plástico resistente soporta varias temporadas y sus colores vivos invitan a jugar una y otra vez.