Colocar piezas de distintos tamaños en la base de equilibrio enseña a los niños precisión, concentración y coordinación de movimientos, de forma divertida y sin pantallas.
Los motivos ilustrados en colores vivos fomentan la imaginación y la percepción visual. Los niños crean fácilmente sus propias historias del prado.
Turnaos para colocar las piezas intentando mantener el equilibrio. Gana quien coloque el último elemento sin que caigan los demás.
El juego de equilibrio de madera Prado convierte el aprendizaje en diversión. Los niños colocan por turnos las coloridas piezas sobre una base estable con forma de hojas y tratan de mantener todo el prado en equilibrio. El juego desarrolla de manera natural la motricidad fina, la coordinación ojo–mano y el pensamiento lógico, a la vez que entrena la paciencia y la concentración.
Gracias a la madera resistente y a las pinturas seguras, el juego es adecuado para niños a partir de 2 años. Úsalo en casa o en el jardín de infancia: es ideal tanto para el juego cooperativo como para la competición amistosa. Cada nueva composición aporta un reto diferente, por lo que los niños vuelven a él con gusto.