Cada pelota tiene una superficie única con relieves, ranuras o nódulos que favorecen el desarrollo del tacto y aumentan la sensibilidad de las palmas y los dedos.
Apretar, lanzar y rodar entrena el agarre, fortalece los músculos de la mano y mejora la coordinación mano–ojo en los más pequeños.
Un masaje suave de los pies y la espalda libera la tensión muscular, ayuda a relajarse y contribuye a que los niños concilien mejor el sueño.
El set sensorial ofrece a los niños una experiencia táctil variada: cada pelota tiene una superficie diferente que favorece la percepción táctil, la concentración y la calma. Jugar con las pelotas ayuda a entrenar el agarre, la coordinación mano–ojo y fomenta de forma natural el movimiento activo.
Las pelotas están hechas de un material resistente y fácil de lavar, ideal para uso en casa, guarderías y actividades terapéuticas. Puede utilizarlas para ejercicios contra el pie plano (masaje suave de las plantas), para relajarse antes de dormir y para juegos con colores y formas.