Solo hay que pintar con agua y observar cómo aparecen los detalles de color sin necesidad de otros utensilios. Esta forma de pintar es ideal para viajes divertidos o momentos creativos en casa.
Simplemente desenrosca el pincel, llénalo de agua y empieza a colorear las imágenes. Al secarse, el dibujo desaparece, lo que permite usarlo repetidamente.