Apilar vasos de distintos tamaños activa los pequeños músculos de los dedos y mejora la coordinación ojo–mano. Los niños practican la precisión y la paciencia mediante el juego natural.
Cada vaso tiene un color y tamaño diferentes. Al construir torres o encajarlos, los niños aprenden a distinguir colores, ordenar por tamaño y comprender la secuencia.
Los vasos de plástico son ligeros, firmes y resisten el juego diario en casa y al aire libre. Después de jugar, basta con enjuagarlos y guardarlos en un set compacto.
Los vasos apilables forman un clásico juguete educativo con el que los niños entrenan la precisión de los movimientos y comprenden los principios de los tamaños. Cada vaso tiene una medida y un color distintos, por lo que se puede construir una torre alta o encajarlos para entrenar la lógica y la paciencia.
Los vasos están hechos de plástico resistente, se lavan fácilmente y, gracias a que pueden encajarse, no ocupan espacio. Adecuados para jugar en casa y de viaje, en la alfombra o en la arena.