Los niños saltan de nenúfar en nenúfar, mantienen la estabilidad y aprenden a controlar mejor su cuerpo. Ideal para desarrollar la motricidad gruesa y la coordinación.
El objetivo es recoger todas las ranas y llegar al final del camino inestable. Un desafío sencillo pero emocionante que motiva al movimiento y a la cooperación.
Juega en solitario o en grupo. El práctico embalaje se transporta fácilmente, así que podrás llevar el juego al preescolar, a actividades extraescolares o de vacaciones.
Embárcate por un camino inestable de nenúfares y recoge ranitas por el trayecto. Camino de equilibrio – nenúfares convierte cualquier habitación o jardín en una pista divertida que motiva a los niños a moverse, entrena la estabilidad y la concentración y, al mismo tiempo, ofrece reglas sencillas que incluso los más pequeños entenderán.
El juego está pensado para 1–4 jugadores a partir de 3 años. La tarea es saltar con seguridad por todos los nenúfares hasta el final y recoger las ranitas por el camino: ¡pero atención, el camino es inestable! Gracias a la colocación variable de los elementos, podrás ajustar fácilmente la dificultad, de modo que jugarán tanto principiantes como pequeños acróbatas.