Al agitarlo, el cubo reproduce sonidos de animales de granja. Los niños aprenden a reconocer los sonidos y a asociarlos con los personajes de cada lado.
Los distintos materiales, los elementos crujientes y el espejito seguro fomentan el desarrollo sensorial e invitan a los niños a explorar con el tacto y la vista.
Un práctico anillo en un cordón elástico se sujeta con facilidad y aporta alivio durante la salida de los dientes. El compañero ideal tanto de viaje como en casa.
Este cubo blandito está lleno de sorpresas: la vaquita Rosalie con espejito, la ovejita Yvon en un tractor, el patito Gaston sobre la cerdita Simone, el burrito Ignace con una abundante melena de cintas y la gallinita Paulette en su suave nidito. Al agitarlo, el cubo emite sonidos de animales de granja — la tarea del niño es encontrar a qué héroe pertenecen.
Gracias a las diferentes texturas, bolsillitos y detalles (tirar, meter, sacar), el juguete favorece la motricidad fina y la coordinación ojo–mano, a la vez que estimula la vista, el oído y el tacto. El anillo–mordedor en un cordón elástico aporta alivio durante la dentición y se sujeta fácilmente incluso con manitas pequeñas.
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