Da la vuelta al reloj de arena y busca las imágenes antes que los demás. Principio sencillo, ritmo trepidante y mucha diversión para pequeños y grandes.
El tablero redondo y colorido facilita la orientación e invita a explorar. Los niños practican la discriminación visual, la percepción de detalles y la concentración.
En la caja encontrarás cartas, fichas, peones y un reloj de arena: basta con desplegar, repartir las cartas y empezar. También es una gran idea para regalar.
Coloca el tablero circular en el centro de la mesa, reparte las cartas y prepara el reloj de arena: ¡empieza el juego! El objetivo de cada jugador es encontrar lo más rápido posible, dentro del tiempo límite, las imágenes de su propia carta en el tablero común y marcarlas con sus peones. Por cada acierto obtienes fichas; por cada error devuelves una ficha. Gana quien tenga más fichas al final.
El juego favorece el desarrollo de la atención, la memoria visual y la paciencia de los niños, y a la vez aporta una buena dosis de tensión y rivalidad amistosa. Gracias a sus reglas sencillas, es perfecto para noches en familia, fiestas infantiles e incluso una ronda rápida en una reunión.