Cada cubo lleva un número y la ilustración de un animal, de modo que los niños relacionan de forma natural el conteo con estímulos visuales y amplían su vocabulario y la identificación de colores.
Construir la torre de mayor a menor entrena la motricidad fina, la coordinación mano–ojo y la paciencia. Los cubos son ligeros y seguros para las manos pequeñas.
El cartón rígido con impresión de calidad resiste el juego diario y se limpia fácilmente. Tras jugar, los cubos se encajan unos dentro de otros y se guardan en una caja compacta.
Este primer set de cubos se adapta al ritmo de crecimiento de tu hijo: desde el juego de manipulación simple, pasando por construir torres, hasta aprender los números del 1 al 10. Cada cubo está decorado con delicadas ilustraciones de animales de todo el mundo y números claros que guían de manera natural al reconocimiento y la denominación.
Los cubos están hechos de cartón de calidad, ligero y resistente. Gracias a su tamaño decreciente, se apilan y también se encajan fácilmente, ahorrando espacio e ideales para llevar de viaje. El diseño de Sarah Betz realza el carácter lúdico y fomenta la imaginación y la concentración.