El perrito interactivo destaca por su aspecto realista y sus adorables orejitas caídas. Gracias al movimiento y a los sonidos, aporta alegría a los niños y los sumerge en el juego: se echa a andar solo, ladra, mueve la cabecita y agita la cola. Su superficie suave es agradable al tacto, por lo que a los niños les encantará acariciarlo y abrazarlo.
Jugar con un amigo animal apoya en los niños el desarrollo de la empatía, el cuidado y la imaginación. Además, el juguete está fabricado en plástico de alta calidad con énfasis en la durabilidad y la seguridad, por lo que es ideal para el juego diario. Un regalo perfecto para quienes desean tener su propia mascota.